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CARGAS FÍSICAS

INTRODUCCIÓN

El Consumo Energético o Metabólico de la Actividad

Podemos valorar una actividad o trabajo midiendo la energía consumida durante su realización. Este valor obtenido es lo que denominamos consumo energético o consumo metabólico de la actividad.

 

En realidad, este consumo energético o metabólico obtenido es la suma de diversas componentes: unas ligadas al consumo de energía de los músculos que participan en la actividad (es decir, en las posturas adoptadas, en los movimientos realizados, etc.) y otra componente basal, asociada a la energía consumida por otros órganos del cuerpo. Este consumo basal es independiente de la actividad y debe ser medido estando la persona tumbada y en completo reposo .

 

El consumo energético se expresa en Kilojulios (KJ) y también en energía consumida por unidad de tiempo, es decir, en Kilojulios por segundo (KJ/s). Otras unidades empleadas son el vatio (W) y el met (cantidad de energía consumida en la unidad de tiempo por m2 de superficie corporal).

 

Clasificación de las Actividades Laborales por el Consumo Energético

Es posible clasificar el trabajo por la energía consumida durante su realización. La norma técnica española UNE - EN 28996 "Ergonomía - Determinación de la producción de calor metabólico", da la siguiente clasificación de las actividades laborales:

 

Clase

Valor para el cálculo del consumo metabólico medio

(W/m2)

(W)

0 Descando

65

115

1 Consumo metabólico bajo

100

180

2 Consumo metabólico moderado

165

295

3 Consumo metabólico alto

230

415

4 Consumo metabólico muy alto

290

520

 

 

En cuanto a la evaluación del consumo metabólico, existen procedimientos para medir la energía consumida durante una actividad, basados en la medición del calor desprendido por el cuerpo. Esto resulta bastante complejo, motivo por el que se han desarrollado otros procedimientos para estimar el consumo energético. De ellos, el más exacto es la medición del consumo de oxígeno.

 

El Consumo de Oxígeno como Medida de la Carga del Trabajo Dinámico

Durante los 2 ó 3 primeros minutos de iniciado el ejercicio físico, la energía química que utiliza la célula muscular proviene exclusivamente del metabolismo anaerobio. A partir de este momento, la actividad cardio-circulatoria y la respiratoria posibilitan el aporte adecuado de O2 a la célula y la energía se obtiene fundamentalmente del proceso metabólico aeróbico. A medida que el ejercicio se prolonga y se hace más agotador, la energía proveniente de la vía aeróbica no será suficiente y los procesos anaerobios volverán a tomar importancia.

 

La gran mayoría de las actividades laborales son dinámicas, es decir, la energía se obtiene fundamentalmente de procesos aeróbicos. Por tal motivo, es perfectamente válido el valorar la energía consumida en la actividad laboral, midiendo el volumen de O2 consumido en su realización.

 

La cantidad de oxígeno consumido durante el ejercicio es directamente proporcional a la cantidad de energía consumida por los músculos que se contraen.

 

Se ha comprobado que no hay muchas variaciones en el consumo de O2 de individuos que realizan el mismo tipo de trabajo físico; siempre que entre ellos no existan excesivas diferencias (por ejemplo en el peso corporal), y que la actividad física no sea muy compleja de realizar y no exija grandes habilidades a quien la ejecuta. De esta manera, las mediciones obtenidas en un grupo pequeño de sujetos pueden ser utilizadas como una medida de la demanda física de esa actividad concreta.

 

En la bibliografía, podemos encontrar las mediciones obtenidas en numerosas actividades laborales, de ocio, o incluso cotidianas. En la tabla 2 podemos ver algunos ejemplos.

 

 Tabla 2: El consumo de oxígeno de varias tareas y actividades

Actividad

Consumo de oxígeno (l/min)

Correr, esquiar, nadar (hombres deportistas)

Correr, esquiar, nadar (mujer deportista)

Bomberos, trabajos forestales y en minerías

Trabajo pesado en industria, jardinería y agricultura

Trabajo pesado de limpieza y fabricación, andar deprisa o correr despacio

Andar a 4-5 Km/h, enfermería, hostelería, industria de fabricación ligera

Estar de pie pasivo

Trabajar de montaje estando sentado, conducir, trabajo en oficina

Estar sentado pasivo

En posición supina (tumbado boca arriba

> 5.0

> 4.0

2.0-3.0

1.5-20.

0.8-1.5

0.6-1.0

0.4-0.5

1.3-0.6

0.2-0.4

0.2-0.3

 

Así pues, podemos evaluar la carga física de una actividad mediante la medición del consumo de oxígeno. Pero además, necesitamos comparar los resultados obtenidos con un criterio de referencia.

 

Sin embargo, no existe un consenso en cuáles son esos valores de referencia, de manera que, trabajos que para algunos autores son pesados para otros son sólo moderados. No obstante, varios textos coinciden en señalar los valores siguientes:

 

Tabla 3: Criterios propuestos para la evaluación de la carga física sobren la base del consumo de oxígeno

Consumo de O2

(l/min)

Clasificación de la tarea o actividad

2.0

1.5-2.0

1.0-1.5

0.5-1.0

< 0.5

Extremadamente pesada

Muy pesada

Pesada

Moderada

Ligera

 

Procedimientos para la Medición del Consumo de Oxígeno

Existen varios procedimientos para valorar el consumo de O2 (VO2). El más utilizado, consiste básicamente en el cálculo del oxígeno consumido a partir del contenido de oxígeno en el aire espirado.

 

Para estudios de laboratorio, existen equipos en el mercado que permiten cuantificar de forma precisa, el volumen de aire movilizado, el O2 consumido y el CO2 generado durante la actividad.

 

Para estudios de campo se emplean instrumentos más simples, que normalmente, sólo analizan el volumen de aire inspirado y la concentración de oxígeno en el aire espirado.

 

Cualquiera que sea el procedimiento o el equipo empleado, la evaluación del consumo de O2, deberá realizarse algunos minutos después de comenzado el trabajo, ya que es preciso un cierto tiempo para que las funciones fisiológicas implicadas se adapten al esfuerzo y el aporte de O2 a la célula sea suficiente para la obtención de la energía necesaria.

 

El establecimiento del VO2 o del consumo energético diario de una determinada tarea profesional requiere un conocimiento del puesto de trabajo tan completo como sea posible, a fin de diferenciar las distintas secuencias que lo componen: desplazamientos, ejecución de las tareas, tiempos de espera, pausas etc. Debe medirse con precisión la duración acumulada de cada operación. Para cada una de ellas se evaluará el consumo energético medio.

 

El consumo total para ese puesto de trabajo se obtendrá por la suma de los consumos energéticos medios de cada operación multiplicado por el tiempo de duración de ésta.